
Thursday, July 2, 2009
Monday, June 29, 2009
Saturday, June 27, 2009
Sunday, June 21, 2009
Jens Lekman en Industria Cultural
The Arcade Fire y Kaiser Chiefs le daban la bienvenida a los congelados asistentes del concierto de Jens Lekman en el Galpón Lateral de la Indutria Cultural. Chiquitito y con gradería, este galpón escondido mostraba un escenario disfrazado de hogera para engañar al frío que no quería quedarse fuera del evento. La gente llegaba de a poco mientras se difundía el rumor de que Javiera Mena no teleonaría al sueco radicado en Australia. Idea bastante probable dado el retraso que llevaba el show hasta ese momento.
Pasadas las 10.45 un tipo que debe haber sido de la producción anunció dos cosas: 1) Un lamentable pero oportuno accidente de transito nos había librado del teloneo de Javiera Mena, quien estaba bien pero con reposo absoluto por dos días. 2) La fiesta (¿qué fiesta?) se trasladaba al segundo piso de una casa en Santos Dumont. Después de eso dió paso a Jens y su amigo prendido y bailarín de los sampleos, que fueron recibidos con aplausos correctos pero distantes a pesar de lo íntima de la puesta en escena.
Tímido y carismático, Lekman dedicó el concierto a la accidentada y ausente Javiera Mena y para cautivarnos a los presentes recurrió a su usual storytelling. Casi como a modo de introducción, antes de algunas canciones nos contaba qué pasó cuando las escribía, o en qué momento de su vida estaba cuando pasó tal o cual anécdota inspiradora de la siguiente canción. Todo esto enmarcado por una escenografía naïv y acogedora, versión espacial de las canciones de Lekman, ideal para cobijar este concierto.
En su afán narrativo, incluso subió a uno de sus amigos para traducir la historia antes A Postcard to Nina. El problema es que el amigo traducía un poquito no más. Afortunadamente la historia se entendía igual y sólo significó un paréntesis inusual pero agradable que el público recibió con la misma actitud anestésica con la que recibió los múltiples 'wanna dance Santiago!'.
Pasadas las 10.45 un tipo que debe haber sido de la producción anunció dos cosas: 1) Un lamentable pero oportuno accidente de transito nos había librado del teloneo de Javiera Mena, quien estaba bien pero con reposo absoluto por dos días. 2) La fiesta (¿qué fiesta?) se trasladaba al segundo piso de una casa en Santos Dumont. Después de eso dió paso a Jens y su amigo prendido y bailarín de los sampleos, que fueron recibidos con aplausos correctos pero distantes a pesar de lo íntima de la puesta en escena.
Tímido y carismático, Lekman dedicó el concierto a la accidentada y ausente Javiera Mena y para cautivarnos a los presentes recurrió a su usual storytelling. Casi como a modo de introducción, antes de algunas canciones nos contaba qué pasó cuando las escribía, o en qué momento de su vida estaba cuando pasó tal o cual anécdota inspiradora de la siguiente canción. Todo esto enmarcado por una escenografía naïv y acogedora, versión espacial de las canciones de Lekman, ideal para cobijar este concierto.
En su afán narrativo, incluso subió a uno de sus amigos para traducir la historia antes A Postcard to Nina. El problema es que el amigo traducía un poquito no más. Afortunadamente la historia se entendía igual y sólo significó un paréntesis inusual pero agradable que el público recibió con la misma actitud anestésica con la que recibió los múltiples 'wanna dance Santiago!'.
Tal vez fue por el frío (el estacional o el endémico de la personalidad santiagina, who knows) pero a pesar de todas las ganas que puso Jens Lenkman, los coros, los silbidos y las palmas estuvieron bien flojos. Así y todo, Jens y su amigo Jarvis-Cocker-style-dancer volvieron a regalarnos más canciones.

Finalmente, Lens se quedó solo con su guitarra para cerrar el concierto e invitarnos a la fiestecilla en Santos Dumont, en donde iba a poder conversar con nosotros y sacarse fotos y pedirnos consejos para disfrutar de los días que se va a quedar en Santiago.
Monday, June 15, 2009
Valdivia: la gesta inconclusa en Sala Finis Terrae

Pisoteando los prejuicios y los anticuerpos que una obra teatral sobre la historia de Chile podría llegar a generar, Pedro de Valdivia: la gesta inconclusa de la Compañía Tryo Teatro Banda, sorprende gratamente a los espectadores que, venciendo a la ola polar que azota a la capital estos días, se atrevan a aventurarse junto al conquistador español en una hazana que, vista desde ahora, no puede ser más loca: abandonar el Virreinato del Perú para salir a buscar oro en las tierras del Reino de Chile.
Tres actores/músicos armados con una colección súper variopinta de instrumentos musicales que van desde el acordeón al guitarrón chileno, pasando por el bajo eléctrico y el charango, caracterizan a Pedro de Valdivia, Lautaro, Doña Inés de Suárez y a las tropas tanto chilenas como mapuches que se enfrentaron durante los primeros años de la invasión europea en territorio chileno.
La anécdota, a grandes rasgos, ya la conocemos: Valdivia no tenía nada que hacer en Perú porque el poder y las riquezas de la zona ya estaban repartidos. Así que un mal día, mirando hacia el sur, se le ocurre que él puede ser el capitán a cargo de la conquista de Chile, que ya había fallado una vez (Diego de Almagro) pero no tenía porqué fallar de nuevo. Si tiene éxito, a cambio del sacrificio se queda con parte del oro, con los terrenos y con los indígenas esclavos de la zona. Así que junta un grupo chiquito y bien pobre de españoles que botó la ola y se lanza a la conquista. Mientras más avanza hacia el sur, más ruda se pone la cosa porque los pueblos originarios no están dispuestos a someterse a este grupo de extranjeros. Ok, historia conocida. Entonces, ¿por qué ir a ver esta propuesta?
Primero: La historia no es así de fácil y lineal como la resumí en el párrafo anterior y Tryo Teatro tiene la genial idea de usar de hilo conductor las cartas que Valdivia le mandaba al Rey Carlos V para contarle los detalles su aventura en tierras chilenas. En torno a estos documentos, escritos desde el primer momento para pasar a la Historia (con H mayúscula porque es famosa e importante y sale en libros grandes y caros y se enseña en el colegio), giran las anécdotas de la vida cotidiana y las carencias materiales que deben enfrentar estos conquistadores, aspecto que enriquece enormemente el relato de los hechos y que se basa en la recolección del saber oral (menos pretencioso pero igual de importante que ese saber que anda impreso) que, usualmente, ha tendido a ser no considerado en la Historia.
Segundo: Los tres versátiles actores/músicos que mencioné hace un rato, logran rescatar la labor de los juglares y la riqueza tanto compositiva como corporal de la transmisión oral, logrando un ritmo ágil y entretenido que nunca abandona la combinación precisa de rigurosidad, humor y virtuosismo escénico.
Tercero: La obra tiene un punto de vista crítico que toma postura por los hechos que está narrando. No se parece en nada a esas historias de Chile que hablan de nuestros antepasados como si los hechos de la conquista hubiesen pasado en la luna, en una película extrajera o en una galaxia muy lejana. Aquí la historia no es una cosa muerta puesta detrás de un vidrio en un museo para ser visitado dos veces en la vida: una en básica y otra en media. No. Acá la historia es la base de lo que somos ahora y como tal es tratada.
A fin de cuentas, Pedro de Valdivia: la gesta inconclusa es una excelente elección en el súper nutrido panorama teatral de este invierno. Un imperdible para todos aquellos que quieran disfrutar de una propuesta entretenida e inteligente que, además, tiene la gracia de rellenar ciertas lagunitas mentales que tienden a crecer en medio de la historia.
Datos Duros
Pedro de Valdivia: la gesta inconclusa
Creación Colectiva Tryo Teatro Banda
Hasta el 5 de Julio
Teatro Universidad Finis Terrae :: Av. Pedro de Valdivia 1509, Providencia
Jueves y Viernes 21.00 horas :: Sábado y Domingo 19.00 horas
General 4.000 :: Estudiantes y Tercera Edad 2.500 :: Jueves Populares 2.000
Reservas: 4207288
Tres actores/músicos armados con una colección súper variopinta de instrumentos musicales que van desde el acordeón al guitarrón chileno, pasando por el bajo eléctrico y el charango, caracterizan a Pedro de Valdivia, Lautaro, Doña Inés de Suárez y a las tropas tanto chilenas como mapuches que se enfrentaron durante los primeros años de la invasión europea en territorio chileno.
La anécdota, a grandes rasgos, ya la conocemos: Valdivia no tenía nada que hacer en Perú porque el poder y las riquezas de la zona ya estaban repartidos. Así que un mal día, mirando hacia el sur, se le ocurre que él puede ser el capitán a cargo de la conquista de Chile, que ya había fallado una vez (Diego de Almagro) pero no tenía porqué fallar de nuevo. Si tiene éxito, a cambio del sacrificio se queda con parte del oro, con los terrenos y con los indígenas esclavos de la zona. Así que junta un grupo chiquito y bien pobre de españoles que botó la ola y se lanza a la conquista. Mientras más avanza hacia el sur, más ruda se pone la cosa porque los pueblos originarios no están dispuestos a someterse a este grupo de extranjeros. Ok, historia conocida. Entonces, ¿por qué ir a ver esta propuesta?
Primero: La historia no es así de fácil y lineal como la resumí en el párrafo anterior y Tryo Teatro tiene la genial idea de usar de hilo conductor las cartas que Valdivia le mandaba al Rey Carlos V para contarle los detalles su aventura en tierras chilenas. En torno a estos documentos, escritos desde el primer momento para pasar a la Historia (con H mayúscula porque es famosa e importante y sale en libros grandes y caros y se enseña en el colegio), giran las anécdotas de la vida cotidiana y las carencias materiales que deben enfrentar estos conquistadores, aspecto que enriquece enormemente el relato de los hechos y que se basa en la recolección del saber oral (menos pretencioso pero igual de importante que ese saber que anda impreso) que, usualmente, ha tendido a ser no considerado en la Historia.
Segundo: Los tres versátiles actores/músicos que mencioné hace un rato, logran rescatar la labor de los juglares y la riqueza tanto compositiva como corporal de la transmisión oral, logrando un ritmo ágil y entretenido que nunca abandona la combinación precisa de rigurosidad, humor y virtuosismo escénico.
Tercero: La obra tiene un punto de vista crítico que toma postura por los hechos que está narrando. No se parece en nada a esas historias de Chile que hablan de nuestros antepasados como si los hechos de la conquista hubiesen pasado en la luna, en una película extrajera o en una galaxia muy lejana. Aquí la historia no es una cosa muerta puesta detrás de un vidrio en un museo para ser visitado dos veces en la vida: una en básica y otra en media. No. Acá la historia es la base de lo que somos ahora y como tal es tratada.
A fin de cuentas, Pedro de Valdivia: la gesta inconclusa es una excelente elección en el súper nutrido panorama teatral de este invierno. Un imperdible para todos aquellos que quieran disfrutar de una propuesta entretenida e inteligente que, además, tiene la gracia de rellenar ciertas lagunitas mentales que tienden a crecer en medio de la historia.
Datos Duros
Pedro de Valdivia: la gesta inconclusa
Creación Colectiva Tryo Teatro Banda
Hasta el 5 de Julio
Teatro Universidad Finis Terrae :: Av. Pedro de Valdivia 1509, Providencia
Jueves y Viernes 21.00 horas :: Sábado y Domingo 19.00 horas
General 4.000 :: Estudiantes y Tercera Edad 2.500 :: Jueves Populares 2.000
Reservas: 4207288
Saturday, June 13, 2009
Saturday, May 30, 2009
Comida Alemana

Necesario, provocador e ineludible. Así resulta el montaje de Comida Alemana en Teatro La Memoria. Con una cuidada puesta en escena a cargo de Cristián Plana, el espectador asiste a una perturbadora cena cuyos platos principales son un desolador coro de jóvenes y una sopa inevitablemente nazi que llena sus bocas a cucharadas llenas.
Desbordante de elementos que buscan provocar al espectador para sacarlo del aletargamiento, el primer dispositivo a tomar en cuenta es la sala que acoge el montaje. Teatro La Memoria tiene una marcada línea curatorial que su director, Alfredo Castro, resume en la búsqueda de “un acto teatral que, llevado hasta las últimas consecuencias, sea capaz de influir críticamente la realidad y que permita la expansión y circulación de un imaginario común”. Un segundo punto recalcable es el polémico carácter del dramaturgo Thomas Bernhard.
En lo que él mismo llamaría su emigración literaria póstuma, Bernhard prohibió que sus obras se montaran o publicaran en Austria. Esta provocación final es el mejor ejemplo de la tensa relación que mantuvo durante su vida con el establishment del arte austriaco que lo trataba de Nestbeschmutzer o, en castizo, “el que ensucia su propio nido”. Muy crítico de su sociedad, sus obras suelen contener ataques al estado nacionalsocialista católico, a las instituciones y al constante afán de lograr una perfección inalcanzable capaz de guiar a los individuos a la aislación, la autodestrucción y la muerte.
Comida Alemana consigue tensar al espectador, provocarlo, irritarlo y cuestionarlo, logrando que la obra no se quede atrapada en las cuatro paredes de la sala y salga a la calle pegada a cada uno de los asistentes, rondando en sus ideas, inquietándolo con más preguntas que respuestas, exigiendo el continuo análisis y actualización que sólo las obras maestras obtienen.
Datos Duros
Comida Alemana
Puesta en Escena de Cristián Plana
Traducción de Amalia Kassai
Hasta el 27 de Junio
Teatro La Memoria :: Bellavista 0503
Jueves a Sábado 21.00 horas
General 4.000 :: Estudiantes y Tercera Edad 2.000 :: Jueves Populares 2.000
Reservas: 7323000 :: 7324586
Desbordante de elementos que buscan provocar al espectador para sacarlo del aletargamiento, el primer dispositivo a tomar en cuenta es la sala que acoge el montaje. Teatro La Memoria tiene una marcada línea curatorial que su director, Alfredo Castro, resume en la búsqueda de “un acto teatral que, llevado hasta las últimas consecuencias, sea capaz de influir críticamente la realidad y que permita la expansión y circulación de un imaginario común”. Un segundo punto recalcable es el polémico carácter del dramaturgo Thomas Bernhard.
En lo que él mismo llamaría su emigración literaria póstuma, Bernhard prohibió que sus obras se montaran o publicaran en Austria. Esta provocación final es el mejor ejemplo de la tensa relación que mantuvo durante su vida con el establishment del arte austriaco que lo trataba de Nestbeschmutzer o, en castizo, “el que ensucia su propio nido”. Muy crítico de su sociedad, sus obras suelen contener ataques al estado nacionalsocialista católico, a las instituciones y al constante afán de lograr una perfección inalcanzable capaz de guiar a los individuos a la aislación, la autodestrucción y la muerte.
Comida Alemana consigue tensar al espectador, provocarlo, irritarlo y cuestionarlo, logrando que la obra no se quede atrapada en las cuatro paredes de la sala y salga a la calle pegada a cada uno de los asistentes, rondando en sus ideas, inquietándolo con más preguntas que respuestas, exigiendo el continuo análisis y actualización que sólo las obras maestras obtienen.
Datos Duros
Comida Alemana
Puesta en Escena de Cristián Plana
Traducción de Amalia Kassai
Hasta el 27 de Junio
Teatro La Memoria :: Bellavista 0503
Jueves a Sábado 21.00 horas
General 4.000 :: Estudiantes y Tercera Edad 2.000 :: Jueves Populares 2.000
Reservas: 7323000 :: 7324586
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