
Necesario, provocador e ineludible. Así resulta el montaje de Comida Alemana en Teatro La Memoria. Con una cuidada puesta en escena a cargo de Cristián Plana, el espectador asiste a una perturbadora cena cuyos platos principales son un desolador coro de jóvenes y una sopa inevitablemente nazi que llena sus bocas a cucharadas llenas.
Desbordante de elementos que buscan provocar al espectador para sacarlo del aletargamiento, el primer dispositivo a tomar en cuenta es la sala que acoge el montaje. Teatro La Memoria tiene una marcada línea curatorial que su director, Alfredo Castro, resume en la búsqueda de “un acto teatral que, llevado hasta las últimas consecuencias, sea capaz de influir críticamente la realidad y que permita la expansión y circulación de un imaginario común”. Un segundo punto recalcable es el polémico carácter del dramaturgo Thomas Bernhard.
En lo que él mismo llamaría su emigración literaria póstuma, Bernhard prohibió que sus obras se montaran o publicaran en Austria. Esta provocación final es el mejor ejemplo de la tensa relación que mantuvo durante su vida con el establishment del arte austriaco que lo trataba de Nestbeschmutzer o, en castizo, “el que ensucia su propio nido”. Muy crítico de su sociedad, sus obras suelen contener ataques al estado nacionalsocialista católico, a las instituciones y al constante afán de lograr una perfección inalcanzable capaz de guiar a los individuos a la aislación, la autodestrucción y la muerte.
Comida Alemana consigue tensar al espectador, provocarlo, irritarlo y cuestionarlo, logrando que la obra no se quede atrapada en las cuatro paredes de la sala y salga a la calle pegada a cada uno de los asistentes, rondando en sus ideas, inquietándolo con más preguntas que respuestas, exigiendo el continuo análisis y actualización que sólo las obras maestras obtienen.
Datos Duros
Comida Alemana
Puesta en Escena de Cristián Plana
Traducción de Amalia Kassai
Hasta el 27 de Junio
Teatro La Memoria :: Bellavista 0503
Jueves a Sábado 21.00 horas
General 4.000 :: Estudiantes y Tercera Edad 2.000 :: Jueves Populares 2.000
Reservas: 7323000 :: 7324586
Desbordante de elementos que buscan provocar al espectador para sacarlo del aletargamiento, el primer dispositivo a tomar en cuenta es la sala que acoge el montaje. Teatro La Memoria tiene una marcada línea curatorial que su director, Alfredo Castro, resume en la búsqueda de “un acto teatral que, llevado hasta las últimas consecuencias, sea capaz de influir críticamente la realidad y que permita la expansión y circulación de un imaginario común”. Un segundo punto recalcable es el polémico carácter del dramaturgo Thomas Bernhard.
En lo que él mismo llamaría su emigración literaria póstuma, Bernhard prohibió que sus obras se montaran o publicaran en Austria. Esta provocación final es el mejor ejemplo de la tensa relación que mantuvo durante su vida con el establishment del arte austriaco que lo trataba de Nestbeschmutzer o, en castizo, “el que ensucia su propio nido”. Muy crítico de su sociedad, sus obras suelen contener ataques al estado nacionalsocialista católico, a las instituciones y al constante afán de lograr una perfección inalcanzable capaz de guiar a los individuos a la aislación, la autodestrucción y la muerte.
Comida Alemana consigue tensar al espectador, provocarlo, irritarlo y cuestionarlo, logrando que la obra no se quede atrapada en las cuatro paredes de la sala y salga a la calle pegada a cada uno de los asistentes, rondando en sus ideas, inquietándolo con más preguntas que respuestas, exigiendo el continuo análisis y actualización que sólo las obras maestras obtienen.
Datos Duros
Comida Alemana
Puesta en Escena de Cristián Plana
Traducción de Amalia Kassai
Hasta el 27 de Junio
Teatro La Memoria :: Bellavista 0503
Jueves a Sábado 21.00 horas
General 4.000 :: Estudiantes y Tercera Edad 2.000 :: Jueves Populares 2.000
Reservas: 7323000 :: 7324586



